Lenguaje no verbal

La comunicación no verbal y paraverbal ha recibido menor atención y estudio científico que la verbal, ya que consiste en un modo de transmisión de información menos estructurado y de más difícil interpretación. Antes de 1950 se publicaron pocos trabajos profundizando sobre aspectos de la comunicación no verbal al no ser considerada un objeto digno de interés científico.

A partir de la década de 1950 comenzó un despegue de la investigación en todas las áreas de la comunicación humana. Las investigaciones sobre comunicación no verbal y paraverbal se caracterizaron por su interdisciplinariedad abarcando campos como la Lingüística, Historia del Arte, Antropología, Etología, Psicología, Zoología, Pedagogía, Semiótica, Sociología, etc. En lo concerniente al área no verbal se destacan tres hechos significativos:

 

Los primeros mensajes de un ser humano son, de hecho, no verbales: gestos, sonrisas, sonidos, miradas intercambiadas entre la madre y el hijo...Será más tarde, cuando debido a la importancia que se le da a la lengua escrita y hablada, la educación hará que este medio de comunicación pase a segundo plano.

La comunicación no verbal adquiere importancia porque las palabras tienen limitaciones -es difícil explicar la forma de algo o dar direcciones sin utilizar gestos- y porque el lenguaje no verbal es más poderoso para expresar sentimientos y más genuino (Izquierdo, y Cuadrado, 1996: 94). El lenguaje no verbal funciona a pesar de que no seamos conscientes de él, de modo que no podemos evitar usarlo en todo momento. El lenguaje no verbal nos informa acerca de nuestra relación con quien nos comunicamos y puede contradecir nuestras palabras, es en ese caso que el lenguaje no verbal prevalece sobre el verbal y anula lo que hemos dicho.

Es fundamental que los que llevan a la práctica la comunicación didáctica sean conscientes de la enorme capacidad comunicativa de sus gestos, sus movimientos y sus miradas. Los canales verbales se utilizan para transmitir información mientras que los no verbales sirven para establecer y mantener las relaciones afectivas y la transmisión de actitudes y valores.

Para Hervás (1998) los signos no verbales entran dentro de la comunicación humana a través de un número de vías diferentes. Primero transportan información (una luz roja en el ala de un avión no precisa palabras). En segundo lugar refuerzan la comunicación verbal (pausa antes de una palabra clave). Otra función de los signos no verbales es contradecir la comunicación verbal (voz resuelta acompañada de manos temblorosas). También la conducta verbal puede sustituir a los mensajes verbales (mala cara después de un día desastroso de trabajo). Por último, las conductas no verbales se utilizan asimismo para regular los flujos de comunicación entre los interactuantes (el modo en que una persona deja de hablar y otra comienza).

En definitiva las funciones de los lenguajes no verbales y paraverbales son:

Dentro del lenguaje no verbal se consideran tres grupos de señales denominadas, quinesia, proxémica y paralingüística, que se refieren al movimiento del cuerpo, al espacio o distancia que establecen y a las características sonoras y temporales (volumen, intensidad, velocidad, vocalización, uso de las pausas...), que forman parte de la conducta verbal, respectivamente.

La comunicación no verbal, aplicada al ámbito educativo, se ocupa del proceso por el cual se mandan y se reciben mensajes sin palabras por medio de las expresiones faciales, la mirada, los gestos, las posturas y el tono de voz entre profesores y alumnos. Flora Davis y Desmond Morris, como hemos comentado anteriormente, fueron los primeros en difundir estudios serios sobre el lenguaje de los gestos. Gracias a ellos sabemos, por ejemplo, que las manos pueden jugar un papel determinante en una intervención oral ante un grupo. A los movimientos de manos que acompañan al discurso se les llama señales batuta porque, como en una sinfonía, marcan el ritmo que el orador quiere transmitir al público.

Alvarez (2004), se pregunta acerca de cómo actúa el lenguaje no verbal que utiliza el profesor para que pueda afectar al aprendizaje del estudiante, y las investigaciones llevadas a cabo por distintos autores (Gotch y Brydges, 1990; Butland y Beebe, 1992; Frymier, 1993; Christophel y Gorman, 1995, cfr. Alvarez, 2004), le llevan a reconocer la existencia de vínculos entre los mensajes no verbales entendidos como "nonverbal immediaty" (mensajes que favorecen la proximidad) y el rendimiento del alumno al advertir que diferentes conductas no verbales influyen en la motivación así como en el sentimiento afectivo hacia el aprendizaje. Estamos de acuerdo con la autora cuando manifiesta que a cada estilo de enseñanza verbal le correspondería uno no verbal y que la correlación entre ambos debiera de ser armónica para transmitir el mismo mensaje.

Forner (1987) establece posibles conductas no verbales en la comunicación didáctica que presentamos ampliadas:

Tacto

Es un tipo de conducta habitual y de notable interés psicológico, pues se utiliza para comunicar alabanza, afecto, odio o camaradería. El contacto físico es una forma primitiva de contacto social, tanto en los humanos como en los animales. Es muy probable que las primeras manifestaciones acerca de nosotros mismos, los demás y el medio en el que vivimos, nos lleguen a través del tacto. Este tipo de comunicación decrece con la edad y se utiliza de forma muy selectiva. El contacto suele ser iniciado con más frecuencia por los hombres que por las mujeres. En general, suele iniciar el contacto físico la persona que en la interacción tiene más status o tiene posición de dominio sobre el otro. Así es más probable que inicie el contacto el jefe hacia el empleado, el profesor hacia el alumno, el viejo hacia el joven, el médico hacia el paciente, que al revés. El contacto corporal fomenta el agrado mutuo, por lo que es un modo de promover reacciones favorables en los demás.

Los significados que asignamos al contacto táctil varían de acuerdo con la parte del cuerpo tocada, el tiempo que dura el contacto, la fuerza aplicada el modo de tocar y la frecuencia del toque. Forman parte de los mensajes táctiles codificados el beso, el abrazo, la bofetada, pues pretenden comunicar una actitud de acercamiento o rechazo.

Un tipo de contacto físico muy frecuente son los apretones de manos. La mayoría de la gente prefiere un fuerte apretón de manos. El dar la mano débilmente suele asociarse en los hombres con afeminamiento y con debilidad de carácter. En las mujeres se acepta un apretón menos fuerte, pero cuando es demasiado débil se asocia con poca sinceridad o reticencia a la interacción. En este sentido, hay que tener en cuenta que el objeto de un apretón de manos es saludar o despedirse de alguien, o consolidar un acuerdo. Para que pueda cumplir su objetivo ha de ser muy positivo, cariñoso y cordial.

En la vida cotidiana, cuando hay poca confianza entre los interlocutores, se suele sustituir las caricias físicas por caricias verbales. Estas caricias son muy importantes para mejorar las relaciones interpersonales, y son las más adecuadas entre desconocidos. Por otra parte, en general, dar una palmadita en la espalda es un gesto de aliento y apoyo. Pasar nuestro brazo por encima de los hombros de otra persona como gesto cordial o protector es una forma de indicarle que puede contar con nosotros. Tocar también es una forma de llamar la atención, y se puede emplear para guiar o dirigir a otra persona hacia algún sitio.

En el caso de los niños podemos observar esta conducta a través de la ausencia/presencia de contactos físicos, contactos de tipo agresivo o afectivo, contextualizados por la situación o indiferentes a ella. El caso del niño que busca la aprobación mediante el contacto con el profesor; el rechazo que algunos niños manifiestan ante las caricias; niños que en su interacción tocan habitual y frecuentemente a los interlocutores.

Gestos o movimientos del cuerpo

El comportamiento motor de una persona debe entenderse como una globalidad expresiva. En investigaciones realizadas se han identificado o clasificado cuatro tipos de gestos: a) gestos ilustradores y reguladores, b) emblemáticos, c) gestos que expresan aspectos de carácter personal, d) gestos que expresan estados emotivos/adaptadores.

a) Gestos ilustradores y reguladores del discurso. Los primeros son aquellos gestos que se crean en tomo al mensaje verbal y se usan para mejorar y calificar la información verbal. Desmond Morris los denomina gestos batuta. Son gestos fundamentalmente ejecutados con las manos aun cuando pueden intervenir otras partes del cuerpo. Ejemplos: gestos para enfatizar, resaltar, comillas, paréntesis; consentimientos o negaciones con la cabeza; cambio de diapositiva de un profesor cuando pasa a hablar de otro asunto; señalizaciones de lugar, con las manos o con la cabeza; indicaciones con las manos de la forma, la medida o la relación espacial entre objetos, mientras hablamos de ellas, etc. Los gestos reguladores reglamentan el intercambio verbal y son signos que se entienden como ordenadores y organizadores del diálogo entre dos personas, dan a entender cuándo un individuo debe intervenir, cuándo se le va a interrumpir o cuándo se espera que el interlocutor intervenga; igualmente sirven para aprobar lo que el otro dice. También pueden considerarse reguladores algunos gestos que acompañan el saludo inicial u otros que se asocian con el final de la sesión, como recoger papeles, cerrar la carpeta, borrar la pizarra o levantarse acercándose al grupo. Pueden ser sonoros o ir acompañados de signos sonoros como elevar el volumen, acelerar el ritmo o hacer pausas para invitar a participar.

b) Gestos emblemáticos. Son señales emitidas intencionalmente. Su significado es específico y muy claro, ya que el gesto representa una palabra o conjunto de palabras bien conocidas. Por lo tanto, son gestos traducibles directamente en palabras. Ejemplo serían agitar la mano en señal de despedida o sacar el pulgar hacia arriba indicando OK; gesto de silencio, tapando los labios con el dedo índice perpendicular a ellos; pedir "tiempo", dibujando una T en el espacio con las manos; decir "no" con movimientos laterales de cabeza.

c) Gestos que expresan aspectos de carácter personal. Consisten en aquellos gestos típicos de cada individuo que escasamente se modifican por razones situacionales o emotivas, y que además de caracterizar a la persona también la particularizan y distinguen. Este tipo de gestos puede darse con mayor o menor intencionalidad en los individuos pero lo habitual consiste en gestos de elaboración inconsciente.

d) Gestos que expresan estados emotivos o patógrafos/adaptadores. Este tipo de gesto cumple un papel similar a los ilustradores y por ello se pueden confundir. Es similar en el sentido en que también acompañan a la palabra, y le confieren un mayor dinamismo. Pero difieren en que este tipo de gestos reflejan el estado emotivo de la persona, mientras que el ilustrador es emocionalmente neutro. En este sentido, el ilustrador es una forma de expresión cultural, mientras que el patógrafo es resultado del estado emocional del momento. A través de este tipo de gestos se expresan la ansiedad o tensión del momento, muecas de dolor, triunfo y alegría, etc. Por ejemplo, andar cabizbajo y con los hombros caídos cuado estamos tristes; postura relajada y abierta, sonrisa amplia, cuando tenemos un sentimiento amistoso; pasarse los dedos por el cuello de la camisa cuando nos sentimos ahogados por la tensión de la situación; cepillarnos el pelo cuando nos sentimos nerviosos; abanicarse cuando hace calor; ajustarse las gafas; apartarse el flequillo de la cara; colocarse bien la ropa. En este sentido se trata de gestos que no tienen específica misión de comunicar algo. Para Sanz (2005) pueden ser de dos tipos: adaptadores con objetos (pasar los dedos por el borde de un vaso, abrir y cerrar la punta de un bolígrafo, girar insistentemente un anillo, quitar y ponerse las gafas sin motivo, jugar con un collar o con algún elemento de nuestra ropa,...) y autoadaptadores (ponerse las manos en la cara para reflexionar, morderse las uñas, palparse, apartarse el pelo de la cara, apretar o frotarse las manos, enredar el dedo en un mechón de pelo, etc.).

De forma general, los gestos pueden clasificarse según el modo en que afectan a las relaciones interpersonales en gestos cerrados y gestos abiertos:

a) Gestos cerrados: transmiten poca predisposición para interactuar. Los hacemos inconscientemente para protegernos. Son gestos cerrados, de barrera: cruzar las piernas, cruzar los brazos, cruzar los brazos sosteniendo papeles, libros o un bolso, etc., cogerse las manos,...

b) Gestos abiertos y sinceros: los gestos abiertos y sin barreras se producen cuando las personas que se están relacionando se conocen, hay confianza y se sienten cómodas juntas. Para la docencia, una posición abierta inspira confianza a los alumnos y transmite la sensación de que quien habla lo hace con sinceridad, sin trucos.

Actitud de defensa (Albaladejo, 2007)

Actitud de defensa (Albaladejo, 2007)

Actitud relajada (Albaladejo, 2007)

Actitud relajada (Albaladejo, 2007)

Posturas y gestos cerrados (Albaladejo, 2007)

Posturas y gestos cerrados (Albaladejo, 2007)

Orientación y actitud del cuerpo

Las posiciones corporales se definen por la disposición del cuerpo a aceptar/rechazar a otros en la interacción. En muchos casos se suele emplear como "barrera territorial' para impedir violaciones del espacio personal.

El movimiento del cuerpo puede transmitir energía y dinamismo durante la interacción, si bien cuando este movimiento es incongruente con el contenido verbal tiene el efecto de distraer la atención del interlocutor. En este sentido, un exceso de movimiento puede producir impresión de inquietud, o nerviosismo, mientras que la escasez de movimiento puede transmitir una impresión de excesiva formalidad.

Cuánto más de frente se sitúa una persona hacia los demás, mayor será el nivel de implicación. Por otra parte se ha observado, que cuando las personas esperan competir, generalmente se sientan enfrente; si esperan cooperar, lo hacen una al lado de la otra, mientras que para conversar normalmente lo hacen en ángulo recto. El ángulo de la postura al sentarse puede impedir la aproximación de otros, así como el ángulo de orientación puede regular el grado de intimidad de una conversación. Nuestra orientación tiende a ser menos directa cuando tenemos intención de no continuar la interacción, cuando la persona no nos agrada o cuando la percibimos como alguien inferior.

En la orientación y actitud del cuerpo se habla de posiciones más abiertas o más cerradas. Una posición abierta implica que brazos y piernas no separan a un interlocutor de otro, la posición cerrada implicaría utilizar las piernas, brazos o manos en forma de protección (por ejemplo son posiciones cerradas cruzarse de brazos, o sentarse para hablar con alguien, de forma que las piernas hagan una barrera que dificulte la entrada de otra persona, simbólicamente.).

La postura facilita la comprensión de la actividad/pasividad de una persona, así como la predisposición a intervenir /no intervenir. Igualmente el grado de relajación/tensión con que se mantiene la postura permite inferir el nivel de relación y el status asumido.

La orientación y actitud del cuerpo, en el contexto escolar, es un exponente comunicativo de gran valor. La actitud general del cuerpo transmite apreciable información acerca de la disposición/no disposición a la participación, o sobre el grado de atención/desatención, o sobre la euforia o la enfermedad. Igualmente el profesor orienta a menudo y dirige su cuerpo hacia determinados niños como señal no verbal aprobadora/ desaprobadora.

En el aula cuando el docente está recto pero no rígido, e inclinado suavemente hacia delante transmite a los alumnos que es receptivo y amistoso. En general, la orientación de nuestro cuerpo hacia otros produce acercamiento. Por ejemplo, la llamada postura-eco, sin apenas darnos cuenta adoptamos la misma postura que la otra persona con la que hablamos, hacemos una simetría en señal de entendimiento, interés, acuerdo.

La postura, según Hervás (1998), se usa para:

a) Indicar actitudes interpersonales (amistad/hostilidad, superioridad/inferioridad...). Y delimitar las diversas etapas del intercambio comunicativo. Los cambios de postura son paralelos al lenguaje hablado, de igual manera que los ademanes. Sirven para reforzar la interacción comunicativa.

b) Como señal de status, por ejemplo, cuando alguien va a tomar posesión de su cargo, se sienta muy derecho y en posición central, de frente a los otros. Las personas que tienen más o menos la misma posición comparten una postura similar, pero no así el profesor y el alumno.

c) Indicar diferentes estados emocionales, especialmente en la dimensión tenso/relajado. La ansiedad no siempre se refleja en la cara, pero puede detectarse en la postura.

Uso del espacio y de los objetos

Nos ocuparemos de las relaciones que se establecen o determinan entre las personas según las distancias que se sitúan entre ellos y también respecto a los objetos (proxémica). Estas distancias tienen normas y reglas explícitas o implícitas en función de las situaciones y los ambientes. Se ha de establecer una distancia confortable entre los interlocutores que facilite la interacción.

Knapp (1980) define la proxémica como:

"El estudio del uso y percepción del espacio social y personal. Bajo este encabezamiento encontramos todo un cuerpo de estudio que se conoce como ecología del pequeño grupo, y que se ocupa de cómo la gente usa y responde a Ias relaciones espaciales en el establecimiento de grupos formales e informales".

Hay dos principales ámbitos de estudios en la proxémica: a) estudios acerca del espacio personal, b) estudios sobre la conducta territorial humana.

Estudios acerca del espacio personal: El espacio personal se define como el espacio que nos rodea, al que no dejamos que otros entren a no ser que les invitemos a hacerlo o se den circunstancias especiales. Se extiende más hacia delante que hacia los lados, y mínimo en nuestras espaldas. El espacio personal se estudia desde dos enfoques: la proximidad física en la interacción, y el contacto personal. Respecto a la proximidad existen diferencias no solo culturales, sino también situacionales y personales. En general, cada uno de nosotros dispone de una espacio personal alrededor, implícito, que cuando es roto por alguien en la interacción, nos produce incomodidad, sensación de amenaza y/o tensión, a no ser que nosotros la hayamos demandado. Tendemos a aceptar una mayor proximidad de los otros, rompiendo nuestro espacio personal, en las aglomeraciones. Los enamorados y las personas que se gustan, aceptan un mayor grado de proximidad entre ambos. La proximidad física tiende a ser menor entre mujeres que entre hombres.

Conducta territorial humana: Se ha observado en algunos estudios sobre el tipo de espacio que necesita la gente para vivir razonablemente que ciertos diseños de casas favorecen más que otros, las disputas entre vecinos. De este tipo de estudios ha surgido el concepto de 'espacio defendible', que es el espacio que cada uno de nosotros necesita para vivir, y que defendemos contra toda intrusión, no deseada, por parte de otras personas. Si los pisos son demasiado pequeños, si están muy juntos o si hacen que la gente se aglomere en determinados puntos, llegará un momento en que surgirán tensiones que pueden desembocar en hostilidad abierta y en conductas agresivas.

Distancias zonales (Albaladejo, 2007)

Distancias zonales (Albaladejo, 2007)

Los estudios realizados han sido sugerentes e ilustrativos, sobre todo cuando se refieren al comportamiento espacial de profesores/estudiantes en situación de comunicación directa. Podemos exponer algunas generalidades:

En general, las formas de situarse el grupo clase, las distribuciones por zonas en el patio de recreo, las invasiones de espacio en las mesas de trabajo del aula, la situación o ubicación del niño cuando se dirige a los demás, los recorridos que efectúa por la clase, las conductas en las filas; la situación del profesor ante los niños, el temor o satisfacción que se genera en la proximidad/distancia respecto al profesor; el deseo de algunos niños de colocarse en las mesas alejadas de la pizarra, etc. Este amplio conjunto de conductas son indicadoras y exponentes de los tipos de relaciones que se establecen en el grupo. El profesor debería estar atento a los aspectos que se derivan de la proxémica pues probablemente recibirá información sobre aspectos del grupo y de los individuos que pueden serles de gran utilidad.

Expresión facial

La expresión facial es el medio más rico e importante para expresar emociones y estados de ánimo, junto con la mirada. La expresión facial se utiliza para dos cosas: para regular la interacción, y para reforzar al receptor. Así observamos que tiene tanta importancia para la transmisión emocional y la captación de impresiones y juicios del otro, los movimientos faciales perceptibles (cambio de posición de las cejas, de los músculos faciales, de la boca, etc.) como los imperceptibles (contracción pupilar, ligera sudoración).

Las investigaciones han determinado la existencia de seis expresiones faciales principales, las cuáles son indicadores de emociones como: alegría, tristeza, asco, enfado, temor e interés (Albaladejo, 2007).

Distintas Expresiones Faciales[D]

Por otra parte, la expresión facial sirve para comunicar otras muchas cosas no tan universales, y que dependen del contexto y del estado emocional de la interacción. Así se ha observado que la expresión facial la utilizamos para comunicar:

La expresión facial está en continuo cambio durante la comunicación. Entre los cambios que las nuevas técnicas de investigación nos han permitido identificar podemos citar las denominadas expresiones faciales 'micromomentáneas'. Su duración es de una fracción de segundo y suelen reflejar los verdaderos sentimientos de una persona. Por ejemplo, una persona puede estar diciendo que está encantada de ver a alguien y quizá incluso sonría, pero su verdadera actitud se reflejará en una expresión micromomentánea.

En algunas empresas se recomienda a los empleados que sonrían a los clientes, pero esa sonrisa, la llamada sonrisa social, se percibe y se produce de manera muy distinta de la sonrisa auténtica de la felicidad.

Conducta visual

La mirada se estudia aisladamente, aunque forma parte de la expresión facial por la gran importancia que tiene en la comunicación no verbal. Se le atribuyen un importantísimo papel en la percepción y expresión del mundo psicológico. La mirada cumple varias funciones en la interacción, las más relevantes son éstas:

a)Función reguladora: con la mirada podemos indicar que el contenido de una interacción nos interesa, evitando el silencio. Si vemos a alguien que nos mira y se nos acerca, no tenemos ninguna duda de que va a preguntarnos algo.

b) Función cognitiva: la mirada se utiliza para obtener información. Las personas miran mientras escuchan para obtener una información visual que complemente la información auditiva

c) Función expresiva: Los ojos muestran nuestras emociones a las personas con las que estamos. Podemos leer el rostro de otra persona sin mirarla a los ojos, pero cuando los ojos se encuentran, no solamente sabemos cómo se siente el otro, sino que él sabe que nosotros conocemos su estado de ánimo.

d) Función de comprobación del comportamiento de los demás: Al encontrarse las miradas se dice el tipo de relación que mantienen, del mismo modo que la intención de que no se encuentren.

El estudio de la mirada contempla diferentes aspectos, entre los más relevantes se encuentran: la dilatación de las pupilas, el número de veces que se parpadea por minuto, el contacto ocular y la forma de mirar.

La dilatación de las pupilas es un indicador de interés y atractivo. Nuestras pupilas se dilatan cuando vemos algo interesante. Además nos gustan más las personas que tienen pupilas dilatadas que las que tienen pupilas contraídas. Cuanto más favorable es la actitud mayor será la dilatación de las pupilas y es posible evaluar los cambios de actitudes a través del tiempo mediante los cambios en las pupilas.

El número de veces que se parpadea por minuto está relacionado con la tranquilidad y el nerviosismo. Cuánto más parpadea una persona, más inquieta se siente.

Otro aspecto a considerar en la comunicación es el contacto ocular. Éste consiste en la mirada que una persona dirige a la mirada de otra. Aquí se estudian dos aspectos: la frecuencia con la que miramos al otro, y el mantenimiento del contacto ocular. El feedback es muy importante cuando dos personas hablan entre sí. Los que hablan necesitan tener la seguridad de que alguien los escucha, y los que escuchan necesitan sentir que su atención es tenida en cuenta y que el que habla se dirige directamente a ellos. Las personas que se agradan mutuamente mantienen mucho más contacto ocular, que las que no se gustan. Las miradas prolongadas sin parpadear se usan cuando se intenta dominar, amenazar, intimidar o influir sobre otros. También las utilizan las personas que se agradan mucho, pero en este caso la frecuencia de parpadeo es mayor. Un prolongado contacto ocular se considera, generalmente como manifestación de superioridad (o al menos la sensación de que así es), falta de respeto, amenaza o actitud amenazante y ganas de insultar. Un contacto ocular poco prolongado suele ser interpretado como falta de atención, descortesía, falta de sinceridad, falta de honradez, inseguridad o timidez. El dejar de mirar a los ojos, bajando la vista suele ser tomado como signo de sumisión. La evitación de la mirada o el mirar a los otros sólo fugaz y ocasionalmente impide recibir retroalimentación, reduce la credibilidad del emisor y da lugar a que se atribuyan a éste características negativas.

La frecuencia de la mirada al otro aumenta cuando:

La frecuencia con la que miramos al otro disminuye cuando:

Por otra parte se mira más cuando se escucha que cuando se habla, pero además el contacto ocular indica el final de una intervención, como si la persona que habla le pasara el relevo a la otra. La forma de mirar es una de las conductas más importantes para diferenciar a las personas de status alto, dominantes y poderosas, de aquellas de bajo status, sumisas y no poderosas.

Las investigaciones realizadas han tendido a correlacionar la frecuencia y la duración del contacto visual con las características de la personalidad de los individuos. En este sentido, las personas con mayor tendencia a la sociabilidad y a la relación efectúan un mayor número de intercambios de miradas. La mirada refleja sinceridad porque nuestra cultura relaciona la mirada directa con la verdad y la mirada huidiza con la mentira. Se ha comprobado, por ejemplo, que una persona tiende a hacer miradas altas, bajas o al infinito cuando improvisa (inventa) el discurso.

En definitiva, podemos decir que la mirada comunica grado de atención, atracción, sorpresa, temor o cólera, además de servir de metacomunicación, en el sentido de invitar a continuar la relación o realimentar la misma, por el intercambio de miradas o el movimiento de los ojos. La mirada y la dirección de los ojos disponen de una gran expresividad y son un elemento que incide de forma extraordinaria en la interacción. Ejemplos: mirar o no mirar al interlocutor, sonrojarse ante la mirada del otro, desviar o bajar la vista, etc.; también actúa acompañando a la expresión verbal, buscando asentimiento, mirando a quién se contesta; también puede regular la interacción y así la mirada se utiliza para dar paso a la intervención del otro para evitar una interrupción o para zanjar alguna cuestión.

En una intervención oral ante un grupo, la mirada franca y abierta indica proximidad, cosa que resulta muy útil para contrarrestar la distancia espacial. Si hay un sector del aula que no recibe la mirada, los alumnos que están ahí se sentirán abandonados y es muy probable que pierdan el hilo del discurso.

La sonrisa

Normalmente la sonrisa se utiliza para expresar simpatía, alegría o felicidad. La sonrisa se puede utilizar para hacer que las situaciones de tensión sean más llevaderas. Una sonrisa atrae la sonrisa de los demás y es una forma de relajar la tensión. Por otra parte, la sonrisa tiene un efecto terapéutico. Se ha observado que cuando se pide a personas que se sienten deprimidas o pesimistas, que imitaran la sonrisa de los demás, declaraban sentirse más felices.

Suspiros, exhalaciones y tos

La tos, los estornudos, carraspeos, suspiros,... son sonidos involuntarios pero informan del estado de salud y del nivel de cansancio de las personas que se comunican. Muchas veces los alumnos aprovechan la debilidad del docente para que éste pierda el control de la situación. Lo suspiros y exhalaciones transmiten cansancio y nuestro cansancio se contagia, igual que nuestra alegría y nuestra motivación.

Apariencia física

En la apariencia física influye la vestimenta, la estatura, el rostro, las manos, peinados, joyas, gafas, etc.

En lo referente a las relaciones entre el aspecto exterior y la personalidad podemos decir que aquel suele ser susceptible de recibir fuertes influencias (publicidad, moda, status, microgrupos, etc.). El aspecto exterior suele tener una gran relación con lo que se denomina la primera impresión. El aspecto físico de una persona nos comunica muchas cosas acerca de ella, aunque algunas no sean ciertas.

En el ámbito escolar, el aspecto exterior se muestra como un elemento comunicativo de mucha trascendencia, sobre todo para el profesor. Indicadores como vestido, aseo, peinado, carteras, desayunos, calzados, tipo de material; y también aquellas otras señales procedentes de la dinámica escolar (aspecto exterior general de los niños antes, durante y al terminar el horario escolar).

No podemos olvidar el aspecto exterior del profesor. Según interesantes estudios realizados se constatan mejores/peores relaciones profesor/alumnos, sobre todo a nivel de motivación, en función de aspectos como el vestido, los olores (tabaco, aliento,...), edad., sexo, etc. Esta apariencia externa del profesor/a, sobre todo en una primera instancia, puede tener gran importancia y repercusión entre los alumnos, los padres y también los compañeros.

Factores del entorno

La relación comunicativa la estableceremos siguiendo tres criterios: elementos estructurales o inamovibles, elementos variables o móviles y huellas de acción. Los primeros se refieren a las características físicas del lugar Y que pueden afectarla en sentido positivo o negativo (tipos de edificios, lugar, iluminación, color,...) Los segundos se refieren, por ejemplo, a la disposición de las sillas en una sala, la limpieza, los olores, la disponibilidad o no de materiales, la temperatura...

Finalmente, las huellas de acción consisten en restos o residuos de actividades previas (ceniceros rebosantes, mobiliario desordenado, pizarras escritas, etc.) que pueden influir en la interacción si se supone que estas señales proceden de alguno de los participantes o son de su responsabilidad.

En este sentido, en el ámbito escolar, los factores determinantes del entorno los hemos de considerar importantes e influyentes tanto en los alumnos como en los profesores. Aulas agradables en sus aspectos estructurales, mobiliario adecuado, correcta iluminación, orden y presencia de materiales, temperatura, distribución de las mesas, decoración, olor, ventilación, color, limpieza, etc., son los factores que afectan a las personas y a las relaciones que mantienen entre ellos.

Presentamos algunos ejemplos de comunicación no verbal con sus correspondientes emociones:

Ejemplos de comunicación no verbal
ACTO LO QUE REFLEJA
Acariciarse la barba Toma de decisiones
Entrelazar los dedos Autoridad
Dar un tirón al oído Inseguridad
Mirar hacia abajo No creer en lo que se escucha
Frotarse las manos Impaciencia
Apretarse la nariz Evaluación negativa
Golpear ligeramente los dedos Impaciencia
Sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás Seguridad en sí mismo y superioridad
Inclinar la cabeza Interés
Palma de la mano abierta Sinceridad, franqueza e inocencia
Caminar erguido Confianza y seguridad en sí mismo
Pararse con las manos en las caderas Buena disposición para hacer algo
Jugar con el cabello Falta de confianza en sí mismo e inseguridad
Comerse las uñas Inseguridad o nervios
La cabeza descansando sobre las manos o mirar hacia el suelo Aburrimiento
Unir los tobillos Aprensión
Manos agarradas hacia la espalda Furia, ira, frustración y aprensión
Cruzar las piernas, balanceando ligeramente el pie Aburrimiento
Brazos cruzados a la altura del pecho Actitud a la defensiva
Caminar con las manos en los bolsillos o con los hombros encorvados Abatimiento
Manos en las mejillas Evaluación
Frotarse un ojo Dudas
Tocarse ligeramente la nariz Mentir, dudar o rechazar algo

Algunos trucos para utilizar el lenguaje corporal
Usa tus ojos para hablar El uso adecuado de tus manos Gestos que denotan impaciencia o aburrimiento Control de la mirada Control de las expresiones del rostro
La persona que mira limpiamente a los ojos de otros es una persona segura, amistosa, madura y sincera. Tus ojos y tu mirada pueden decir tanto porque expresan prácticamente todas las emociones: alegría, tristeza, inquietud, tensión, preocupación, estimación o respeto. Por tus ojos muchas veces se puede saber lo que estás pensando. Tus manos se pueden aprovechar muy bien para complementar tus palabras y dar mayor fuerza a tu conversación. No las utilices inútilmente y mucho menos para hacer cualquier cosa que distraiga a la otra persona. La actitud física demuestra lo que el alma está sintiendo. Si finges interés en una conversación, la otra persona se dará cuenta muy fácilmente por tus gestos y ademanes. Moverte nerviosamente o levantarte, cruzar y descruzar las piernas, moverte en el asiento o mirar constantemente el reloj demuestra aburrimiento y es una gran falta de respeto. Si tienes que mirar la hora, hazlo en el reloj de otro. Cuando estés hablando con alguien, no estés mirando a todos lados: a la ventana, al techo, al suelo o limpiando las uñas. Tampoco mires morbosa y curiosamente los zapatos, pantalones, camisa o peinado del que habla. Mantén el contacto ocular, pero sin fijar en exceso la mirada: eso lo hacen los locos. De todas formas, si quieres fijar la mirada durante mucho tiempo en alguien sin cansarte psicológicamente, mira su entrecejo ¡Sonríe! Intercalar sonrisas cálidas y francas en la conversación transmite confianza, alegría y buena disposición. Sin embargo, no exageres. Sonreír demasiado puede convertir el gesto en una especie de mueca y dar la impresión de que es algo hueco, vacío y fingido. Apretar exageradamente los labios puede delatar que tienes dudas o desconfianza acerca de lo que el otro está diciendo o sugerir que no estás expresando realmente lo que piensas o sientes.


Lenguaje paraverbal o paralingüística

El comportamiento lingüístico está determinado por dos factores: el código y el contenido que se pretende comunicar. Sin embargo, estos dos factores no constituyen la totalidad del comportamiento ni verbal ni comunicativo. Existen variaciones lingüísticas, entre las que se puede citar la elección del idioma, la utilización de un lenguaje simple o elaborado, la elección de los tiempos verbales, etc., y existen, por otro lado, variaciones no lingüísticas como el ritmo, el tono y el volumen de la voz (rasgos prosódicos). Al estudio de las variaciones no lingüísticas se dedica la paralingüística.

Para Poyatos (1994b) las características de la voz que nos diferencian como individuos son: timbre, tono, resonancia, intensidad o volumen, ritmo/tempo, registro, campo entonativo y duración silábica. Añadimos los segregadores y el modo de hablar por considerarlos incluidos en este ámbito. Las características de la voz pueden estar condicionadas por factores biológicos (el sexo y la edad para el timbre, por el tamaño de las bandas vocales), fisiológicos (anomalías en los registros causadas por crecimiento hormonal de las bandas vocales o por terapia de hormonas), psicológicos (personalidad, intensidad mayor del extrovertido), socioculturales (seseo o ceceo en Andalucía, alargamiento silábico de los sureños norteamericanos) y ocupacionales (registro más alto de muchos profesores al hablar con sus alumnos).

Timbre

Es el registro o altura musical de la voz que nos permite diferenciar a alguien enseguida ("Ahí está María"), y que depende de la longitud y del grosor de las bandas vocales. Si vibran despacio más bajo es el timbre (en general, en mujeres y niños), y viceversa. Hay diferencias geográficas, como el timbre del castellano que es más bajo que el del andaluz. Necesitamos aceptar nuestro timbre incluso antes que nuestro físico; ya que el físico, hasta cierto punto, es manipulable: nos podemos teñir, poner lentillas para cambiar el color de los ojos, maquillarnos, engordar, adelgazar y realizar todo tipo de operaciones de estética. Pero, como plantea Albaladejo (2007), nuestro timbre de voz será aproximadamente el mismo.

Tono

La entonación se refiere a los tonos de la voz, a la melodía, a como combinamos los agudos y los graves mientras hablamos. La cualidad del tono que interesa aquí es el tono afectivo, esto es, la adecuación emocional del tono de voz utilizado en la conversación. El tono puede ser agudo (alto) o grave (bajo) producido por las vibraciones más rápidas o más lentas de las bandas vocales. Para Sanz (2005), el tono actúa en la expresión oral como una gran fuente de signos no verbales con gran poder de influencia en el receptor. Parece que los tonos graves se relacionan con la neutralidad, objetividad y los tonos agudos con ciertas expresiones más emocionales, como entusiasmo, sorpresa o lamento. Unido al control de la velocidad y el volumen adecuado, el control del tono también permite evitar la monotonía. El hecho de variar el tono en función del significado de cada parte del discurso ayuda a mantener la atención de los oyentes. Por eso es muy útil aprender a modular la voz: subir y bajar el volumen, cambiar el ritmo, remarcar las palabras importantes, etc. Todos, si hablamos mucho tiempo, tendemos a la monotonía y, según algunos estudios, los hombres más que las mujeres.

Resonancia

Puede ser faríngea, oral o nasal, según resuenen más las vibraciones de las bandas vocales por el tamaño y forma de cada una de esas cavidades. Si es muy oral produce una voz sonora, clara y rotunda y se asocia con una persona grande, mientras que los opuesto sería una voz fina. La resonancia faríngea es un rasgo positivo (madurez) en el hombre, pero negativo en la mujer (hombruna). La nasal sólo parece sugerir actitudes negativas.

Intensidad o volumen

Depende del esfuerzo respiratorio y articulatorio y es, junto con los registros, uno de los efectos comunicativos más elocuentes. Parece ser que hablamos suavemente y con tempo lento para expresar aburrimiento, afecto, tristeza y duelo; en alto y lento para desprecio; alto y rápido para satisfacción, etc. Cuando la voz surge en un volumen elevado, suele ser síntoma de que el interlocutor quiere imponerse en la conversación, y está relacionado con la intención de mostrar autoridad y dominio. El volumen bajo sintomatiza la intención de no quiere hacer el esfuerzo de ser oída, con lo que se asocia a personas introvertidas. Hay que buscar el volumen adecuado para hacerse escuchar fácilmente y sin esfuerzo y debe estar en función de la dificultad del contenido y su conocimiento previo del tema. Si el ritmo es muy lento, el oyente se puede distraer, porque intercalará otros pensamientos en su proceso de comprensión. Si el orador es muy rápido, costará seguirlo y el oyente abandonará la escucha. La pausas son silencios hechos en momentos significativos y resultan muy útiles, porque permiten al orador respirar y al oyente pensar. Las pausas que hay entre la secuencias de habla o antes de empezar a hablar y después de terminar, nos indican en qué fragmentos está dividido lo que estamos diciendo. Las pausas hechas durante la clase son necesarias y pueden tener diversas funciones (Albaladejo, 2007).

a) El silencio antes de empezar es fundamental. Antes de que el docente empiece a hablar es necesario que haya silencio. Con el silencio acompañado de las miradas, captamos la atención de quien nos escucha. Vale más perder un poco de tiempo al principio que pasarnos toda la clase negociando para que nos atiendan y callen.

b) Las pausas marcan cuando cambiamos de actividad o tema. Un silencio más prolongado que las pequeñas pausas que intercalamos en el discurso llama la atención e indica que cambiamos de asunto.

c) Las pausas sirven para marcar un énfasis en lo que decimos. Podemos hacer una pausa mayor antes de decir algo que creemos que es importante. O también podemos hacer la pausa después de haberlo dicho. En este caso equivaldría a un subrayado en la lengua escrita.

Ritmo/tempo

Se refiere a la fluidez verbal con que se expresa la persona. Se ha estudiado en los medios psiquiátricos pues uno de los síntomas de la tendencia al repliegue neurótico o psicótico, de la ruptura con la realidad, es un ritmo de alocución átono, monótono, entrecortado o lento. En la vida normal el ritmo lento o entrecortado, revela un rechazo al contacto, un mantenerse a cubierto, un deseo de retirada, y frialdad en la interacción. El ritmo cálido, vivo, modulado, animado, está vinculado a la persona que desea el contacto y la conversación. La escala para el tempo sería: muy lento-lento-medio-rápido-muy rápido, bien aumentando o disminuyendo.

Campo entonativo

Puede ser entre melodioso y monótono, según la impresión que nos da de esa combinación de registros, acentos y pausas.

Duración silábica

La duración silábica, por medio del alargamiento o acortamiento, es una cualidad paralingüística del discurso (Ej. Fantásssssstico).

Segregadores

Son las interjecciones, muletillas, pausas, etc.

Modo de hablar

Además de la expresión de origen geográfico, puede significar status social, nivel de formación o profesión del hablante. Una pronunciación clara es imprescindible para asegurar la comprensión del mensaje. La velocidad nos puede llevar a hacer sinalefas (emisión de vocales) o a cambiar algunos sonidos. Para asegurar la claridad de la dicción, hay que evitarlas, como también la relajación de los finales de palabras. Y especialmente, hay que prestar atención a ciertos cambios que, además de distraer al oyente, transmiten una imagen de desprestigio, porque corresponden a pronunciaciones incorrectas.

En general podemos afirmar que:

1. Los estímulos vocales tienen una importancia destacada en la comunicación.

2. Según diversas investigaciones en las comunicaciones unidireccionales (exposiciones) se considera que los oradores rápidos son más convincentes.

3. Inspira mayor confianza una intensidad de voz media, ya que un tono alto daría la impresión de autoritarismo y hablar bajo indica timidez o inseguridad.

4. Manifestar entusiasmo durante la explicación.

5. Las pausas durante la exposición. y las alteraciones en el ritmo, sirven para controlar y suscitar la atención.

Recomendaciones útiles para los oradores: